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  • Foto del escritorImperitura

Ukelele

Actualizado: 13 oct 2022

Un talento que nunca pensé tener era el de la música. Siempre admiré a todo aquel que estaba en capacidad de tocar un instrumento y hacerlo sonar bien. Yo me convencí muchos años atrás, que no era capaz de lograr nada musical, solo porque me sentía negada para este propósito.


No quiero culpar a nadie de esto, pero obviamente me refiero a mis traumas infantiles, y esos dolores de niña interior que está tratando de sanar. Para hacer corta la historia, mi progenitor me convenció a mis 9 años que la música no era lo mío y que mejor me concentrara en algo más productivo, al decirme que yo no tenía capacidades para eso. No entraré en detalle, porque pasó hace muchísimos años, sin embargo, este hecho marcó mi relación con los instrumentos, e incluso con mi voz y el canto en público.


No soy una persona que sufra de vergüenza a menudo, podría decirse que soy extrovertida y que ponerme en ridículo, si estoy con mis seres de confianza, es algo natural en mí. Esto no significa que sea capaz de cantar en público en frente de personas que no son cercanas y me siento un poco apenada por mi voz. Y siquiera pensar en tocar algún instrumento era un imposible en mi cabeza.


Pero la vida siempre se encarga de sorprenderme, y esta vez me trajo un ukelele. No era para mí, sino para mi hijo que tiene aptitudes musicales, las cuales apoyo, porque mi deseo es que él descubra su propio camino, sea el que sea. "M", el profesor de mi hijo, fue el primero en hacerme escuchar con atención este instrumento, y me di cuenta de que su sonido me mueve el alma. Y después de pensarlo y pensarlo aún más, le pedí que me diera clases, advirtiéndole sobre mi negado talento y mi fea voz.


Pues tengo que contradecir a mi papá, y también a mi mente limitante, porque siento una linda conexión con este instrumento. Para sorpresa mía, aunque no ha sido fácil, he logrado mucho en las tres clases que llevo. ¡EL UKELELE SUENA! No de forma perfecta, por supuesto, pero ya casi tengo montada mi primera canción. Y puedo pasar horas practicando, para sentirla mía en algún nivel. Entiendo lo que me explica "M", me siento capaz de tocar y de sacar adelante este nuevo estudio. Y aunque no es fácil, no lo encuentro imposible.


Cuando no veo la salida, siempre he podido contar con la música, solo que ahora estoy en capacidad de tocarla yo misma, y eso me llena el corazón de alegría. Y lo más importante de todo es que, nadie puede decirme de qué cosa soy capaz, y de qué no. No pretendo volver a permitir que alguien me limite por sus creencias e ideas, ni siquiera yo misma.


Un encuentro inesperado que no sé a dónde me lleva, y no me importa mucho, la verdad; eso sí, estoy un paso más cerca de mí, de mi verdadero yo. Gracias por llegar.


Imperitura.






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